viernes, 13 de enero de 2012

Anécdotas en clases de Arquitectura (1)

Llevo un tiempo queriendo hacer una entrada en la que explique cosas de mi surrealista carrera, que es Arquitectura, como bien sabréis los que me llevéis siguiendo un tiempo, pero como siempre lo voy dejando pasar he preferido dosificar la temática en pequeñas dosis de anécdotas que creo que os pueden llegar a hacer entender por qué desaparezco tanto de todo lo que es internet, por qué estoy tardando tanto en acabar la carrera y... bueno, más cosas, lo que vaya saliendo sobre la marcha. No quiero ir de martir ni nada, que todas las carreras (bueno.... casi todas) tienen sus cosas, sus profesores "majos" y sus tontadas, pero hay veces que creo que en la mía la concentración de estos factores supera todos los límites.

La cosa iba tal que así. Tenía una tutoría con una profesora, una de las perlas de la carrera, en serio, de todos los profesores que he tenido hasta la fecha la pondría en mi top 3 (de los malos, obviamente). En fin, dejaremos las alabanzas para luego. Lo primero que me dice es que prefiere que vaya con papel para que pueda dibujar sobre mis planos. OK, no problem, me acerco a la copistería de nuestra facultad y de Bellas Artes y una señora cola. OK, no problem, se puede esperar. 

En eso me doy cuenta que justo delante tengo un grupito de nenas pijolis de una carrera "teórica" (no digo cual para no herir sensibilidades XD). Una carrera que en su propio edificio tienen su propia copistería pero como hay mucha cola siempre (ahora entenderéis por qué) han empezado a "invadirnos", pero bueno hasta ahí no había problema, lo malo ha resultado que, cuando por fin les tocó:
- Traían archivos words, ergo, tuvieron que pasar dentro no se les hubiese movido el texto
- Tenían páginas a color y páginas sólo con texto (b/n), así que cada página a su modo de impresión, porque ¡OH qué despilfarro! Perdonad, pero eso me dio risa floja, si supiesen lo que nos tenemos que gastar los de Arquitectura en imprimir planos (a COLOR!) de todos los tamaños posibles (desde un folio hasta un A0, que son como 16 folios... en serio, el A0 a color DUELE) o en material de maqueta... Y claro, cada cosa en su impresora
- Luego, juntar las páginas y encuadernar

Multiplicad estas tontadas por las 5-6 que eran.

A lo que yo me preguntos sobre (1) ¿Sabéis que existen los PDFs? ¿Sabéis que se pueden imprimir unas páginas por un lado y otras por otro, como si de una impresora "real" se tratase? y (2) ¿Sabéis que existen las impresoras de folios? ¿Es que ninguna tiene una? Coño, juro que les compro una sólo para que no vuelvan a dar por **** en nuestra copistería, en serio. Y que conste que no era la única que se subía por las paredes, todos los que estábamos ahí las habríamos matado. De hecho, bajó un profesor y se coló en la copistería para fotocopiarles a unos chicos unos planos que necesitaban para su clase. OLE, en serio. Buen punto que se marcó el hombre.

En fin, sólo espero que con la mala leche que estábamos emanando hacia ellas (veis el avatar de la entrada? pues así estábamos) no vuelvan a pisar nuestro edificio. Ni ellas ni nadie más de su carrera para tontadas como ésas. Que tienen una copistería muy hermosa que... ¡normal que siempre esté petada! Hasta aquí la primera parte de la anécdota. Vamos a la segunda.

Cuando por fin imprimí mis panelillos vuelvo al despacho de la profesora. Le empiezo a contar el trabajo y tal. Lo que explico es lo mismo que el arquitecto me contó brevemente de la ideación de SU edificio y que yo usé de base para, obviamente, analizarlo. ¿Creeis que puede alguien saber más de un edificio que el arquitecto del mismo? Yo tampoco. Pero la buena señora entiende que el edificio es en realidad otra cosa, que lo que importa del mismo son otros aspectos. Y entonces me suelta algo así como "bueno, sí, pero opinamos diferente". Lo peor de todo es el tonillo de amenaza velada de "si no haces lo que yo opino, te suspendo, me la suda que el mismísimo arquitecto crea que su edificio en A B y C porque el edificio es X Y Z. Por el simple motivo de que lo digo yo". El resto de la corrección fue un blablabla sin sentido. Ahora que lo pienso anoche tuve una pesadilla con la mujer.... ¿premonición de la que me esperaba?

Ah! Y recordáis esos paneles que tuve que imprimir para que me dibujase encima? Ni un puñereta línea! Nada, ni un punto, un trazo leve... Nada! Y al resto de compañeros que también llevaron cosas impresas, lo mismo. Ésta es una de las gracias de mi carrera: gastamos dinero por gastar. En serio, lo que duele imprimir cosas para nada, tirar el dinero porque sí. Arquitectura no sólo es una carrera dura, mucho, sino también cara.

En fin, dejo aquí esta primera dosis de anécdotas de Arquitectura. Me despido hasta la próxima, que no sé cuándo será porque hemos entrado en las fatídicas fechas de entregas XDD Ah... las entregas... qué seríamos los estudiantes de arquitectura sin ellas... y después de las entregas, los exámenes, que para nosotros son casi un descanso...

domingo, 8 de enero de 2012

Promesa, de Keiko Nishi

Acabo de leer en Misión Tokyo la noticia de que Juanjo Sarto ha fallecido. No es que le conociese, pero sí que todas las personas a las que nos gusta el shojo le debemos que, gracias a él como editor de Planeta, llegase el primer título de este género a España (a excepción de la inacabada Candy Candy por parte de Bruguera). 

Por su valentía a la hora de dar un paso adelante en un mercado aún inexistente le dedico a su memoria la reseña que hice de Promesa, de Keiko Nishi, para PSS. Como coincidió con el hiatus que aún dura no hubo ocasión de subirla pero la dejo aquí para que conozcáis un poco más esta obra tan especial y, si os surge la oportunidad, os recomiendo que os hagáis con ella. 

Datos

Título original: Promise
Autora: Keiko Nishi
Tomos: Tomo único
Años: 1990 (Japón), 1995 (España)
Revista: Desconocida
Editorial en Japón: Shogakukan
Editorial en España: Planeta deAgostini
Estado actual: Publicación completa. Descatalogado
Precio: 995 ptas (aprox. 6€)

Curiosidades / Datos extra

El tomo Promesa supone una curiosidad en sí mismo, algo único y excepcional por varios factores:

- El tomo consta de dos historias cortas: Promesa y Desde que te has ido. Originalmente se publicaron en Japón en el tomo recopilatorio Mizu ga Kooru ni Naru Toki, de Keiko Nishi
- En América, la editorial Viz editó un tomo llamado Four shoujo stories en el que se recopilaron estas dos historias con They were eleven, de Moto Hagio, y The changeling, de Shio Sato. La editorial tenía el permiso de editar las historias por separado pero no todas juntas en tomo. Creían que una vez lanzado no habría problema aunque sabían que si les hubiesen preguntado, Shogakukan se habría negado. Como consecuencia, los editores japoneses obligaron a retirar el tomo una vez había salido a la venta.
- Las dos historias de Nishi salieron también de la mano de Viz en un tomo único de título Promise y dicho tomo es el que vio la luz en España siendo por tanto una licencia desde América y no desde Japón.
- Dicho tomo supone el primer shôjo licenciado en España sólo detrás de Candy Candy de Yumiko Igarasahi por parte de la editorial Bruguera.

Argumento

Promesa
Reiko Kitajo es una adolescente que ha descubierto que su madre va a volver a casarse mientras ésta y su pareja, que tiene un hijo en su misma clase, estaban buscándole un regalo en unos grandes almacenes. Dice no molestarle que su madre rehaga su vida pero desde que se enteró no deja de darle vueltas y acaba por llegar tarde clases, conociendo en esa mañana a un joven que la rescata de un acosador de tren. A partir de entonces, ella y el chico misterioso se encontrarán varias veces despertando un fuerte sentimiento de nostalgia, un recuerdo olvidado de alguien que también la ayudó de pequeña, mientras estaba perdida y que desapareció dejando detrás de sí únicamente una rosa.

Desde que te has ido
Michio Kurosawa es un profesor de química casado que tiene una aventura con Mika, una mujer directa, sincera y alegre que no tiene nada que ver con Manami, su esposa, sosa y apática. Sin embargo, cuando un terremoto haga acto de presencia en la vida de los tres el dilema de Michio se resolverá.

Reseña

El gran valor de Promesa va más allá de lo que narra pues en sí mismo es una pieza de coleccionista. Y, aún así, las dos historias que cuenta son dos pequeñas obras de arte, altamente emotivas y de una marcada profundidad. Unas historias que cuentan con una narrativa que aún hoy es difícil de encontrar en el mercado español a pesar de lo que se ha diversificado.

Para empezar, en las solapas del tomo, Juanjo Sarto, guionista de cómics, novelista y editor de manga de Planeta deAgostini, habla del paso tan valiente que dieron a la hora de publicar una historia shojo, un mercado inexistente, pero lo valoraron y a pesar de las reticencias que otros tenían sacaron el producto por cuatro buenas razones: el creciente interés de las chicas en el manga, la apuesta por chicos que también lo comprarían, la recomendación de este trabajo por parte de numerosos fanzines y porque los que sacaban mangas más o menos románticos no se atrevían a anunciarlos como tal. Una visión de futuro que anticipaba todo lo que vendría algunos años después.

A continuación viene una introducción de Matt Thorn, un especialista en shôjo reconocido mundialmente. Una breve historia del shôjo y una presentación de Keiko Nishi y su estilo que resulta perfecta para preparar al lector a aquello a lo que se va a encontrar, especialmente para aquellos que a mediados de los 90 aún no habían probado nada de esta demografía y, por tanto, no sabían qué se iban a encontrar o la importancia que dicho género había alcanzado en Japón.

En lo que respecta a las historias, tanto Promesa como Desde que te has ido están ubicadas en el mundo real pero cuentan con cierto enfoque fantástico. Por un lado, Promesa empieza con el dilema de Reiko sobre su futura familia, no está nada convencida de que su madre se vuelva a casar. No parece tener nadie en quien confiar hasta que aparece un joven que es puro misterio. Es una historia cargada de nostalgia, de tristeza. El lector conoce al chico desde el principio gracias al recuerdo que la protagonista ha olvidado y sabe que hay algo muy extraño en él hasta que al final todas las piezas encajan en un desenlace melancólico y muy emotivo.


Luego, Desde que te has ido, es una historia adulta, alejada de adolescentes de instituto. Todo transcurre entre el piso que comparte Michio con su amante una vez al mes y los recuerdos de éste sobre su esposa, a la par que ésta vaga buscando algo en medio del caos de un fuerte terremoto, el elemento que aporta la magia representada en el destino y la fatalidad.

En muy pocas páginas se presentan unos personajes realistas y complejos. Cargados de sentimientos, muestran sus miedos e inseguridades, sus deseos, no son necesarios cientos de capítulos pues con gran maestría Keiko Nishi los desnuda para saber cómo son en apenas unas decenas de páginas.

El dibujo es simple, trazo irregular y poco detallado, por lo que, si bien va perfectamente acorde a la obra, aquellos lectores a los que el dibujo les influencia sobremanera a la hora de valorar una serie, no serán capaces de apreciarlo si buscan un estilo detallado, de trazo limpio y claro. Aún con lo burdo que pueda resultar, es innegable la expresividad que consigue darle Keiko Nishi a los personajes, siendo, en definitiva, el estilo idóneo para lo que narra. También se debe tener en cuenta el factor del tamaño del tomo, pues es solo un poco más pequeño que un A4 (un folio normal) por lo que los dibujos salen a mayor escala del que fueron pensados originalmente en Japón para tomo estándar.

La edición tiene poco que ver con la actual de los tomos. Como ya se ha dicho su tamaño superior, cercano al A4 y su falta de sobrecubiertas reemplazadas por unas solapas en la tapa blanda lo hacen un producto curioso en este sentido. El papel es el habitual de Planeta aún hoy en día, la traducción es buena y la edición de textos está incluso mejor que algunas series actuales.

Promesa es un gran tomo. Tiene mucha importancia como elemento de la historia del manga en España y especialmente, del shôjo por lo que es indispensable para todo aquel con ansias de coleccionista. Pero reducir su valor a un mero objeto de coleccionista sería olvidar que tiene detrás dos grandes historias, de lecturas pausadas, emotivas y maduras. De hecho, el tomo sorprende por su madurez y plantea qué habría sido del mercado manga español si hubiesen continuado con esa línea de productos.

Lo que no hay duda es que ya han pasado muchos años desde que este tomo vio la luz en España y empieza a ser hora de que las editoriales recuperen ese carácter valiente que tuvieron los editores de Planeta para volver a traer no solo alguna obra más de Keiko Nishi sino de otras autoras que han quedado en el olvido a pesar de su indudable calidad narrativa.

martes, 3 de enero de 2012

Las estrellas se pueden contar, de Giulia Carcasi

Y saludo el nuevo año con una reseña, espero que todos hayáis tenido un buen comienzo de 2012 y tal XD (me daba pereza hacer una entrada para felicitar el año, os tenéis que conformar con la de Navidad XD). 

El caso es que Alexia me había pedido que lo reseñase y aproveché el baño relajante de ayer para comenzarlo. Y ya está listo, algo bueno que se puede decir es que se lee rápido... y tampoco es que pueda decir demasiadas cosas buenas de una lectura que, si bien no es que tuviese grandes expectativas, esperaba algo más...

Argumento: Alice va al último curso en el instituto. Sólo le quedan unos exámenes y podrá presentarse a la selectividad. Mientras, a su alrededor ocurren cosas nuevas, excitantes y desconocidas: el primer amor, la primera vez… Es difícil ser adulto y aprender a ser uno mismo… Además, en su casa las cosas no van muy bien, su padre viaja constantemente por motivos de trabajo, aunque Alice sospecha que hay algo más. El mundo de los adultos es un caos y el suyo también, y encima no parece haber nadie que la ayude a contar las estrellas.

Carlo es de los que se sienta siempre en la última fila, pero no por estar con los más cool sino porque se siente diferente a todos los demás, tiene la impresión de que no encaja en ningún sitio…Es tímido, un poco desastre y se esconde tras un par de gafas que le hacen parecer distraído y empollón. Y siempre, siempre llega tarde… Está harto de todo, así que tampoco se inventa excusas. Aunque las cosas irían mejor si alguien como Alice se enamorara de él. Pero eso es imposible... O al menos eso parece...

Me pillé el libro por Círculo porque había leído algunas reseñas buenas y la premisa daba la impresión de que sería muy bonito. Pues lo siento, para mí ha sido bastante insufrible. El fenómeno de escritores italianos que hablan sobre romances juveniles parece ser otra moda como la de los vampiros, los hombres lobo o las distopías. Aún no he probado al famoso Moccia a pesar de tener varios libros suyos en la estantería, pero si son como éste... ugh, pocos de ellos voy a leer.

A ver, vayamos por pasos. El libro está dividido en dos partes de diferente extensión. La más larga, la primera, es la de Alice (180 páginas), seguida de la de Carlo, más breve (130 páginas). Aquí veo el primer error, esta división sólo hace que en la parte de Carlo leas casi lo mismo que ya conocías, desde su punto de vista. Casi como si se llenasen las lagunas que quedaron en aquella primera parte. Sólo al principio cuenta cosas diferentes, que no sabías con exactitud, por lo que aburre bastante, entre otras cosas, porque Alice se expresaba mucho mejor y tiene mejores frases. 

Otro problema de esta división, aparte de la repetición, es que la parte de Alice es más rica en elementos, más interesante. Le pasan más cosas, tal vez no muchas, pero alguna que otra más, sí. Por ejemplo, el trato con su amiga Carolina, los problemas familiares o los problemas con cierto profesor (que me pareció algo añadido por añadir que no aporta nada a la historia). Iré a eso luego. Estoy segura de que el libro habría ganado de haber sido contado a base de capítulos de una intercalados con capítulos del otro, aunque sea menos original, pero se habrían notado menos las carencias de la parte de Carlo.

Lo último malo de esta división es que, mientras que en la parte de Alice acaba algunos capítulos con "cartas" que dirige a su hermana, apenas un bebé, sobre lo que se imagina será su futuro cuando tenga su edad, en la parte de Carlo también hay "cartas" similares que no dirige a nadie en particular, con lo cual no tiene sentido. Quiere mantener una estructura que no tiene nada que ver con el chico.

Más cosas. La historia en sí. Es muy simple y tendiendo a ser puramente realista: adolescentes casi adultos que saben quién es su amor pero acaban saliendo con terceras personas. Predecible, sabes lo que va a pasar al final y con quién van a quedar o cuáles van a ser las cosas malas que van a pasar para que acaben juntos... No aporta nada. Pero eso no sería grave si el desarrollo de la relación, el cómo quedan juntos fuese realmente bonito y emocionase. Para nada. Aquí está lo que más me ha decepcionado del libro. Ni les he visto química ni me han emocionado. Y como encima se sabía lo que iba a pasar... pues peor todavía.


Y ahora, los personajes. Comencemos por Alice. Empieza pareciéndome un personaje interesante, maduro... pero se acaba convirtiendo en una niñata. Hace cosas más propias de una chica de 14-15 años que de una de 18. La madurez que tiene se esfuma. En cuanto a Carlo empieza siendo un chico raro, "empollón" que su mayor deseo es convertirse en otro de los chulos de su clase, como su amigo Paolo. Ésa es toda su autoestima. Y lo consigue mediante "magia" que encuentra tirada en el suelo un día de camino a clase. Esa "magia" es [SPOILER] una pipa de marihuana [FIN SPOILER]. Descubrirlo fue que me diesen una bofetada... ¿la autora quería que nos enamorásemos de un chico así? Pues conmigo no lo logró, y desde entonces toda la magia que pudiese llegar a tener el chico hizo "puff" y se desvaneció. Diría que son personajes que se dejan arrastrar por terceros y que acaban juntos para lamerse las heridas. No me he creído su romance.

Los secundarios son un cúmulo de estereotipos y clichés que están para rellenar. Carolina, la perfecta amiga que sale con un imbécil con quien rompe y vuelve a salir al poco. Giorgio, el chico guapo pero capullo. Ludovica, la zorra devorahombres con cara de niña que no ha roto un plato. Los profesores, a cada cual peor. Los padres, que trabajan y nunca están por casa. Las madres, amas de casa infelices. Sí, vivan los estereotipos!!! y si son machistas, mejor que mejor! =D

Eso sí, la historia iba poniendo sobre la mesa algunos temas que habría sido interesante que explotase, pero sin embargo no trata ninguno de ellos. Se queda en los romances de los protagonistas y no explora más allá. Una pena. Con un personaje tan, supuestamente, valiente como es Alice, se calla cuando debe hablar y habla cuando no viene a cuento. Sino, que alguien me explique el brote "revolucionario" en mitad de clase por el que le acaban poniendo un parte (o.ó). Y todo el tema del profesor o de la familia desestructurada... lo que podría haber sacado de ahí la autora...

Pero algo bueno debe tener el libro para que haya tantas reseñas positivas. Pues sí, la narración. Quizás no tanto ésta como las bonitas citas que se pueden sacar de casi cualquer página del libro. Y aquí es donde veo la clave: la autora ha querido crear un libro tan bonito que le daba igual la historia que contase. La narración como tal es muy sencilla, directa, que permite una lectura muy rápida. También diferencia la parte de Alice, mucho más poética, quizás demasiado, de la de Carlo, menos artificiosa. Os dejo un par de citas random:
"Inventa lo que no existe. Porque lo que existe es de todos. Pero si consigues encontrar lo que no existe, entonces tienes algo sólo para ti. Y si alguien ve lo mismo que tú ves, es que has encontrado a alguien que te vive. No lo dejes escapar. ¡Cógelo! ¡Vívelo! ¡Escríbelo! Las historias son como las personas. No están hechas para estar solas. En alguna parte del mundo hay alguien que vive una historia que se refleja en la tuya. Es la otra mitad del libro." 

"Yo pienso que es mejor arrepentirse, porque si no haces algo puedes utilizar tu imaginación, inventarte el final que más te convenga, mientras que los malos recuerdos ya tienen un final. Es mejor una historia inacabada, porque la puedes estrujar entre las manos y cambiarle la forma, como la plastilina."
"Porque es instintivo pensar que si te vas corriendo será más fácil no darte la vuelta. Porque te parece que cuanto más lejos estés, más pequeño y distante verás lo que dejas a tu espalda. Pero las reglas de la perspectiva no son válidas en el amor. Puedes alejarte mil kilómetros, meses, años, pero sólo con volverte un segundo, con bajar un poco las defensas y dejarte vencer por el recuerdo, allí estará"
Y de este tipo y más o menos bonitas, el libro está plagado. Así que, ya por concluir, si os apetece una novela que podáis abrir por casi cualquier página y sacar una frase bonita, adelante, pilladlo. Si buscáis una historia juvenil, romántica, bien construida y con personajes interesantes, ni os acerquéis a Las estrellas se pueden contar.